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martes, 26 de julio de 2016

Im Abendrot ("En la puesta de sol") de Richard Strauss

De Richard Strauss siempre se ha dicho que fue el último de los románticos. Con su muerte en 1949 se puso fin a una etapa dorada del post-Romanticismo y a un catálogo musical de quince óperas, poemas sinfónicos, sinfonías y conciertos. A lo largo de su carrera también compuso ciclos de canciones, pero uno, el último, es el que más ha trascendido. Im Abrendrot ("En la puesta de sol") pone habitualmente fin al ciclo, a pesar de que fue compuesta en primer lugar.

Atardecer en los Alpes.
FICHA TÉCNICA

Obra: Im Abendrot, de las Cuatro últimas canciones
Autor: Richard Strauss (Munich, 1864 - Garmisch, 1949).
Año de composición: 1948.
Estreno: La soprano Kirsten Flagstad y la Philharmonica Orchestra de Londres dirigida por Wilhelm Fürtwangler el 22 de mayo de 1950 en el Royal Albert Hall.
Duración: 8 minutos, aprox.
Discografía recomendada: Gundula Jonowitz (soprano), Orquesta Filarmónica de Berlín dirigida por Herbert von Karajan (Deutsche Grammophon).


EL FINAL DE TODA UNA VIDA

Desde sus inicios exitosos como compositor, su reconocimiento internacional por dar una vuelta de tuerca al lenguaje musical post-romántico y el estreno incesante de óperas en compañía de su libretista de confianza, Hugo von Hofmannsthal, Strauss fue un compositor apreciado y reconocido que vivió a la par del destino de Europa y sus avatares políticos. Tras la I Guerra Mundial fue nombrado Director de la Staatsoper de Viena, cargo que ya había ocupado Gustav Mahler, otro de los grandes post-románticos. En 1933, con la llegada de Adolf Hitler al poder en Alemania, es nombrado Presidente de la Cámara de Música, cargo que ocupará pese a ser contrario a la prohibición de la música no aria y a la política de prohibición de las obras de compositores como Debussy o el propio Mahler. Tras la muerte de Hofmannsthal en 1929, su libretista es Stefan Zweig, el cual es judío. Nuestro compositor mantiene con él su relación profesional e incluso sale en su defensa:


¿Cree que yo me conduzco en todos mis actos pensando "soy alemán"?
¿Cree usted que Mozart era consciente de ser "ario"  cuando componía?
Sólo conozco dos tipos de personas: las que tienen talento y las que no la tienen.

Strauss se dirige al auditorio en una reunión de
compositores en Berlín (1934).
Esta carta, dirigida al propio Zweig en 1935, será interceptada por la Gestapo y remitida a Hitler, quien destituirá a Strauss de su cargo, si bien mantendrá el aprecio, pues no en vano se le encargará el Himno para los Juegos Olímpicos de Berlín un año después.

El compositor, aunque hace una crítica velada al III Reich en su ópera Un día de paz (1938), a cuyo estreno acudió Hitlter, seguía acudiendo a actos del partido, utilizando la influencia a conveniencia. Así, cuando la familia de su nuera fue internada en un campo de concentración  por su ascendencia judía. En 1942, con la Guerra en pleno fragor, se trasladará a Viena e, iniciado 1945, escribiría en su diario:


El periodo más terrible de la historia humana se ha terminado, el reinado de 
doce años de bestialidad, ignorancia y destrucción de la cultura por parte
de los mayores criminales, durante el cual los dos mil años de la 
evolución cultural de Alemania llegaron a su fin.

En abril, pocas semanas antes de la finalización de la Guerra, Strauss es detenido por oficiales americanos en su casa de Garmisch. Se dice que, mientras bajaba las escaleras, dijo: Soy Richard Strauss, el compositor de El caballero de la rosa y Salomé. Parece ser que el teniente que encabezaba la comitiva era músico, asintió con la cabeza y ahí acabó todo.

No obstante, las últimas obras de nuestro compositor evidencian a un compositor cansado, hastiado de la Historia reciente e incluso soñador, como en la obra que nos ocupa.


LAS CUATRO ÚLTIMAS CANCIONES

Una de las últimas fotografías de Richard Strauss.
La historia de esta obra póstuma no tiene muchas pretensiones, a pesar de ser uno de los ciclos de canciones más bellos de la Historia de la Música. El nombre del ciclo procede del editor del compositor, Ernst Roth, quien además determinó el orden en que debían ser interpretadas, hecho que altera el origen de la composición de estas pequeñas piezas y el orden de su composición.

A finales de 1946, Strauss se encontraba en Montreux (Suiza), donde pasaría temporadas en los últimos años de su vida. Allí leyó el pone Im Abendrot ("En la puesta de sol"), de Joseph von Eichendorff. Este nombre, que probablemente nos resulte desconocido, es uno de los poetas alemanas más famosos del siglo XIX. Apodado el cantor del bosque alemán, a sus poemas le pusieron música Mendelssohn, Schumann, Brahms y, finalmente, Strauss, quien no pudo resistirse a la belleza de los versos.
Richard Strauss y su mujer, Pauline de Ahna.

Nuestro compositor consideró la posibilidad de musicar el poema como homenaje a su mujer, la soprano Pauline de Ahna. Probablemente el matrimonio no mantuvo una relación tan intelectual (o tan novelesca) como otras parejas de la Historia de la Música (Clara Schumann con Johannes Brahms o Cósima Liszt con Richard Wagner), pero ambos tuvieron una vida feliz en común y fue inspiradora de varias obras de su marido, como Una vida de héroe o la Sinfonía Doméstica. El matrimonio se conoció en 1887 y se casaron tras unas representaciones de Tannhäuser en Weimar.

La obra fue terminada en Montreux el 6 de mayo de 1948. En el verano, leyendo una nueva edición del ciclo de poemas de Hermann Hesse, decididó musicar tres de ellos: Primavera, Al irse a dormir y Septiembre. Nuestro compositor fallecería al año siguiente sin haberse estrenado.

Cuando el ciclo llegó a manos del editor de Strauss, consideró que el poema que nos ocupa y que había supuesto el inicio de esta última obra debía cerrar el ciclo. Probablemente por su carácter emotivo y su conclusión más dilatada en lo orquestal.
Portada del disco con el ensayo general del
estreno de las Cuatro últimas canciones.

El estreno de la obra tuvo una enorme expectación ya sólo por el hecho de sacar a la luz una obra póstuma del compositor. Lo atestigua el hecho de que la soprano elegida fuera Kirsten Flagstad, probablemente en ese momento la voz más admirada del repertorio germano (aunque contaba ya con cincuenta y cinco años y había pasado su mejor momento). En este caso, estaba en mente de Strauss contar con ella para el eventual estreno, pues en mayo de 1849, unos meses antes de morir, la escribió personalmente.

El director fue Wilhelm Fürtwangler, titular de la Orquesta Filarmónica de Berlín. Londres, ciudad elegida para el estreno, en aquél momento era el núcleo de la incipiente industria discográfica, sede de las compañías DECCA y EMI. Concretamente fue un director ejecutivo de esta compañía, Walter Legge, quien en 1945 había fundado la Philharmonia Orchestra en Londres al servicio de la discográfica. Hoy la agrupación tiene su propia sede y su ciclo de conciertos, pero sigue siendo una de las orquestas mas utilizadas en grabaciones de estudio.

El estreno no fue grabado. Sí el ensayo general realizado el mismo día, que hasta hoy sigue circulando en disco. Todo ello tuvo lugar en el Royal Albert Hall y el programa se completó con el Liebestod de Tristán e Isolda y la escena final de El ocaso de los dioses, ámbas óperas de Wagner.


ESCUCHANDO IM ABENDROT

En general todo el ciclo se mueve en un lenguaje muy similar. El desbordante poder melódico de Strauss se despliega desde el principio, aquí con tintes otoñales. Las armonías son sencillas frente a otras obras del compositor y la orquestación tiene el habitual colorido, con ese tejido aterciopelado que desarrollan las trompas y vivos motivos en las flautas. Voz y orquesta conjuntan a partes iguales y se funden 

La obra ha sido una de las más grabadas de la discografía. Toda soprano importante dedicada al repertorio germánico ha grabado el ciclo en algún momento. Igualmente por lo que respecta a los directores de orquesta. No es una obra fácil, no tanto por las dificultades técnicas en sí mismas como por conseguir la sonoridad adecuada. Es una obra muy delicada, donde la voz tiene que discurrir limpia entre el entramado orquestal y éste a su vez tiene que ser cristalino. Ni cantante ni director pueden hacer alardes efectistas, es pura música que tiene que fluir limpio.

Por la facilidad de encontrar la versión y estar a cargo de dos straussianos destacados, la elegida ha sido la de la soprano Gundula Janowitz y Herbert von Karajan al frente de la Orquesta Filarmónica de Berlín, una versión sobria y equilibrada.



Wir sind durch Not und Freude
gegangen Hand in Hand;

vom Wandern ruhen wir

nun überm stillen Land.


Rings sich die Täler neigen,
es dunkelt schon die Luft,

zwei Lerchen nur noch steigen

nachträumend in den Duft.

Tritt her und laß sie schwirren,
bald ist es Schlafenszeit,
daß wir uns nicht verirren
in dieser Einsamkeit.

O weiter, stiller Friede!
So tief im Abendrot.
Wie sind wir wandermüde--
Ist dies etwa der Tod?


Hemos atravesado necesidad y felicidad
cogidos de la mano;

descansamos del camino

en el campo silencioso.


Alrededor, se inclinan ya los valles

oscureciendo el día
mientras dos alondras se alzan
ensoñadoramente en el éter.

Ven y déjalas correr
pronto es hora de dormir
y así no nos perderemos
en esa soledad.

Lejana, calmada paz
tan profunda en el crepúsculo.
Cuan cansados estamos del camino,
¿es esto quizás la muerte?



ANÉCDOTAS

UN HOMBRE SENCILLO... A VECES

Dicen de Strauss que no era un hombre humilde, pero que al final de sus días se describía a si mismo de la siguiente forma: Quizás no sea un compositor de primera categoría, pero sí un compositor de segunda categoría de primer nivel.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Oda a la Alegría de la Sinfonía nº 9 "Coral" de Beethoven

Hoy se conmemoran los veinticinco años de la Caída del Muro de Berlín, uno de los grandes acontecimientos de todo el siglo XX. Los actos oficiales en la Puerta de Brandenburgo han tenido como plato fuerte a Daniel Barenboim con los conjuntos de la Staatsoper de Berlín dirigiendo la Sinfonía nº 9 de Beethoven. De esta obra revolucionaria podrían decirse muchas cosas, pero hoy nos centraremos exclusivamente en la Oda a la Alegría con texto de Friedrich Schiller, parte final de su cuarto movimiento.

Ruinas del Monasterio de Obyn (Soñador),
de Friedrich (1835). Museo del Hermitage
(San Petersburgo)
FICHA TÉCNICA

Obra: Sinfonía nº 9 en re menor "Coral", op. 125.
Autores: Ludwig van Beethoven (Bonn, 1716 - Viena, 1827). El texto es la Oda a la Alegría de Friedrich Schiller (Marbach am Neckar, Luisburgo, 1759 - Weimar, 1805).
Años de composición: 1818-1824.
Estreno: El 7 de mayo de 1824, por Michael Umlauf en el Teatro de la Corte Imperial de Viena.
Duración: La Sinfonía completa, unos 70 minutos. El cuarto movimiento, 25 minutos, aprox. La Oda a la Alegría, 20 minutos, aprox.
Discografía propuesta: Herbert von Karajan, Orquesta Filarmónica de Berlín, Asociación Coral de Viena, Janet Perry (soprano), Agnes Baltsa (mezzozoprano), Vinson Cole (tenor), José van Dam (barítono), 1988 (Deustche Grammophon).







UN BEETHOVEN CARACTERÍSTICAMENTE POLÉMICO


Reunión del Congreso de Viena.
A Beethoven tradicionalmente se asocian dos características: su sordera, que desde muy joven le fue acompañando hasta su total desarrollo, y su carácter revolucionario. Infatigable en discusiones e ideas, por su persona paso la admiración de Napoleón (a quien dedicó su Sinfonía nº 3 Heroica) y su odio cuando el francés se coronó  a sí mismo Emperador. Defensor de la libertad y del Estado liberal, criticó fuertemente al político y diplomático Klemens von Metternich, promotor del Congreso de Viena de 1815 que pretendía restablecer el orden europeo tras Napoleón con el regreso al absolutismo.

Romántico en pensamientos y acciones, instalado en Viena como lo que hoy llamaríamos un profesional liberal, amó y fue amado a lo largo de su vida por varias mujeres, a quienes su personalidad provocaba una influencia cautivadora. Sin embargo, no llegó a casarse con ninguna.

UN ENCARGO QUE SE DESBORDÓ

En 1817, Beethoven recibió un encargo de la Sociedad Filarmónica de Londres para componer una sinfonía. Ciertamente Beethoven era un compositor afamado, si bien su peculiar personalidad podía frenarle las simpatías de determinados sectores. Pero en este caso ocurrió lo contrario: poco antes había compuesto una obra de circunstancias políticas, La batalla de Vitoria o la victoria de Wellington, homenajeando al general inglés venciendo en la ciudad española al ejército francés en la Guerra de la Independencia.

Karl, el sobrino de Beethoven.
En ese momento, la vida de Beethoven se movía en un rutinario agridulce: su sordera estaba ya muy avanzada, no daba conciertos, evitaba los actos sociales, prefería ambientes distendidos de taberna con sus amistades más estrechas, y había mantenido una fuerte dispusta con su cuñada por la custodia de Karl, su sobrino de nueve años. No está muy claro por qué Beethoven, fallecido su hermano en 1815, se enzarzó en una batalla legal para arrebatar la custodia de su sobrino a la madre, si bien su hermano estableció en testamento una tutela conjunta. Tampoco sabemos del todo qué pasó en las vistas del juicio y cómo ganó el pleito. La película Amor inmortal (Bernard Rose, 1994), biografía novelada del compositor, un tanto libre en su aspecto histórico pero bastante bien documentada en lo musical, nos describe a un Beethoven que directamente califica a su cuñada como "zorra" y mujer que corrompe a Karl. La película lo justifica en una historia que no voy a narrar (se deja ver muy bien y no le voy a estropear a nadie el placer de verla), pero para los que la conozcáis, hoy no tiene base cierta. Lo que sí parece cierto es algo que se viene contando: que Beethoven dijo de ella que se podía comprar con veinte gulden, lo que resulta muy ilustrativo de su desprecio.

La idea de musicar la Oda a la Alegría de Schiller viene de tiempo atrás, y hoy los musicólogos consideran que en la forma definitiva de la Novena existen motivos previos, añadidos a este encargo que al final no terminó siendo tal. Ciertamente, Beethoven tenía en aquellos años problemas tanto de dinero como de cumplir sus promesas con los editores, con lo que cambiar el destino del encargo no debe extrañarnos.

Estatuta de Schiller en Viena.
SCHILLER Y LA ODA A LA ALEGRÍA

En la actualidad, Schiller está considerado, junto con Goethe, la cima del teatro alemán, complejo teatro en verso de los temas propios del Romanticismo empapados en la corriente del Sturm und Drung. Médico de profesión, se dedicó a la dramaturgia, de la que hoy es alabado pero entonces ignorado. La Oda fue escrita en el verano de 1785. Schiller había ido en abril a Leipzig a ver a su amigo Christian Gottfried Körner para que le ayudara con sus problemas económicos, y durante el verano, residirá en el cercano pueblo de Gohlis (hoy un barrio de la ciudad). También, gracias a Körner el mundo conoció rapidamente las obras de Schiller, pues entre 1812 y 1816 se encargó de publicarlas (y hoy disfrutamos de hechos de la Historia llevados a cimas de la dramaturgia como Don Carlos, Guillermo Tell o La Doncella de Orleans).

En el caso de la Oda, Schiller pudo verla publicada en 1783 en una primera versión. Una segunda versión fue publicada postumamente en 1808. Beethoven conoció la obra en 1793, contando con veintitrés años, y debió impresionarle profundamente, conservándola como proyecto durante más de veinticinco años.

Anton Schlinder
COMPONIENDO LA NOVENA

Hoy conocemos los detalles de la composición de la Novena gracias a Anton Schlinder, discípulo y fiel amigo del compositor. El problema principal era enlazar un iniciado cuarto movimiento de sinfonía con una distribución propia de oratorio. Las sinfonías son, por definición, piezas orquestales y Beethoven fue el primero en diluir ese aspecto para introducir solistas y coro a manera de oratorio. Ciertamente este proceder se ha repetido en otros compositores, pero para la época fue un revulsivo. Ejemplos posteriores los encontramos en Mendelssohn y su Sinfonía nº 2 Lobgesang (Himno de Alabanza), las dos sinfonías de Liszt (Dante y Fausto) o varias sinfonías de Mahler.

Una primera idea de cómo hacer el enlace fue introducir voz (no sabemos si el coro o un solista), cantando: ¡Déjenos cantar la oda del inmortal Schiller! Al final, la introducción se produce de una manera muy natural. El cuarto movimiento comienza con un torrente sonoro después del cual escuchamos reminiscencias de los tres movimientos anteriores. Se deja paso al tema por todos conocido, expuesto en la cuerda, que abruptamente choca con el torrente musical del inicio del movimiento, tras lo cual, entra el barítono. 

ESCUCHANDO LA ODA A LA ALEGRÍA

Vamos a escuchar la Novena desde el cataclismo musical con el que rompe la primera parte del cuarto movimiento para dar paso al barítono. Más abajo tenéis la traducción al castellano. A la izquierda se indica el tiempo en relación a la versión propuesta.

La versión escogida es la última que grabó Herbert von Karajan, con su orquesta titular, la Filarmónica de Berlín y la Asociación Coral de Viena. Karajan grabó las nueve sinfonías de Beethoven en estudio en cuatro ocasiones. Ésta corresponde al último ciclo. Probablemente en conjunto no sea la mejor, pues la grabada en 1977 resulta apabullante y la de 1963 forma parte de un ciclo de sinfonías histórico. En ambos casos, orquesta y coro son los mismos, cambiando los solistas. Otros directores han hecho maravillas con la Novena, desde el predecesor de Karajan en la Filarmónica de Berlín, Wilhelm Fürtwangler (fallecido en 1954, y por tanto en grabaciones muy antiguas), Otto Klemperer, Leonard Bernstein o los actuales Daniel Barenboim y Christian Thielemann. El recientemente fallecido Rafael Frühbeck de Burgos, que durante muchos años fue director de la Orquesta Nacional de España, realizó también interpretaciones de gran calidad y solía dirigir anualmente la obra con esta formación, aun después de haber dejado la titularidad de la agrupación.

¿Por qué he escogido ésta? Teniendo un nivel muy alto, en lo que más destaca es en los cuatro solistas, que para mí son los que mejor consiguen interpretar el maravilloso texto de Schiller, con una sensibilidad que emociona en la forma de decir las palabras. Un ejemplo lo encontramos al llegar a estos versos:


Freude trinken alle Wesen
An den Brüsten der Natur;
Alle Guten, alle Bösen
Folgen ihrer Rosenspur.








0:06

















0:53












1:18








1:38
















2:02










2:21















2:47

BARÍTONO

O Freunde, nicht diese Töne!
Sondern laßt uns angenehmere anstimmen,
und freudenvollere.
Freude!

CORO
Freude!

BARÍTONO

Freude!

CORO
Freude!

BARÍTONO

Freude, schöner Götterfunken
Tochter aus Elysium,
Wir betreten feuertrunken,
Himmlische, dein Heiligtum.
Deine Zauber binden wieder,
Was die Mode streng geteilt;
Alle Menschen werden Brüder,
Wo dein sanfter Flügel weilt.



CORO

Deine Zauber binden wieder,
Was die Mode streng geteilt;
Alle Menschen werden Brüder,
Wo dein sanfter Flügel weilt.



SOLISTAS

Wem der große Wurf gelungen,
Eines Freundes Freund zu sein;
Wer ein holdes Weib errungen,
Mische seinen Jubel ein!
Ja, wer auch nur eine Seele
Sein nennt auf dem Erdenrund!
Und wer's nie gekonnt, der stehle
Weinend sich aus diesem Bund!




CORO

Ja, wer auch nur eine Seele
Sein nennt auf dem Erdenrund!
Und wer's nie gekonnt, der stehle
Weinend sich aus diesem Bund!



SOLISTAS

Freude trinken alle Wesen
An den Brüsten der Natur;
Alle Guten, alle Bösen
Folgen ihrer Rosenspur.

Küße gab sie uns und Reben,
Einen Freund, geprüft im Tod;
Wollust ward dem Wurm gegeben,
Und der Cherub steht vor Gott.




CORO

Küße gab sie uns und Reben,
Einen Freund, geprüft im Tod;
Wollust ward dem Wurm gegeben,
Und der Cherub steht vor Gott


Und der Cherub steht vor Gott

¡Vor Gott!

¡Vor Gott!

¡Vor Gott!

BARÍTONO

¡Oh amigos, no en esos tonos!
entonemos otras más agradables
y llenas de alegría
¡Alegría!


CORO
¡Alegría!

BARÍTONO

¡Alegría!

CORO
¡Alegría!

BARÍTONO

Alegría, bella chispa divina,
Hija del Elíseo,
penetramos ardientes de embriaguez,
¡Oh celeste! en tu santuario
tus encantos atan los lazos
que la rígida moda rompiera;
Y todos los hombres serán hermanos,
bajo tus alas bienhechoras.

CORO

Tus encantos atan los lazos
que la rígida moda rompiera;
Y todos los hombres serán hermanos,
bajo tus alas bienhechoras.


SOLISTAS

Quién logro el golpe de suerte
De ser el amigo de un amigo;
Quién ha conquistado una noble mujer
¡Que una su júbilo al nuestro!
¡Sí, que venga aquel que en la tierra
pueda llamar suya siquiera un alma!
Y quien jamás lo ha podido,
¡Que se aparte llorando de nuestro grupo!



CORO

¡Sí, que venga aquel que en la tierra
pueda llamar suya siquiera un alma!
Y quien jamás lo ha podido,
¡Que se aparte llorando de nuestro grupo!


SOLISTAS

Se derrama la Alegría para todos los seres
por todos los senos de la Naturaleza;
Todos los buenos, todos los malos,
Siguen su camino de rosas.
Ella nos dio los besos y la vid,
Y un amigo, probado hasta en la muerte;
Al gusanillo fue dada la voluptuosidad,
Y el querubín está ante Dios.

CORO

Ella nos dio los besos y la vid,
Y un amigo, probado hasta en la muerte;
Al gusanillo fue dada la voluptuosidad,
Y el querubín está ante Dios.

Y el querubín está ante Dios.

¡Ante Dios!

¡Ante Dios!

¡Ante Dios!



4:10









 4:45



6:47
TENOR

Froh, wie seine Sonnen fliegen
Durch des Himmels prächt'gen Plan,
Laufet, Brüder, eure Bahn,
Freudig, wie ein Held zum Siegen.


TENOR Y CORO

(repiten estrofa alternando)

CORO

Freude, schöner Götterfunken
Tochter aus Elysium,
Wir betreten feuertrunken,
Himmlische, dein Heiligtum.
Deine Zauber binden wieder,
Was die Mode streng geteilt;
Alle Menschen werden Brüder,
Wo dein sanfter Flügel weilt.

Deine Zauber binden wieder,
Was die Mode streng geteilt;
Alle Menschen werden Brüder,
Wo dein sanfter Flügel weilt.

TENOR

Alegres, como vuelan Sus soles
A través de la espléndida bóveda celeste,
Corred, hermanos, seguid vuestra ruta,
Alegres, como el héroe hacia la victoria.

TENOR Y CORO

(repiten estrofa alternando)

CORO

Alegría, bella chispa divina,
Hija del Elíseo,
penetramos ardientes de embriaguez,
¡Oh celeste! en tu santuario
Tus encantos atan los lazos
que la rígida moda rompiera;
Y Todos los hombres serán hermanos,
bajo tus alas bienhechoras.

Tus encantos atan los lazos
que la rígida moda rompiera;
Y Todos los hombres serán hermanos,
bajo tus alas bienhechoras.




7:39

CORO

Seid umschlungen, Millionen!
Diesen Kuß der ganzen Welt!
Brüder, über'm Sternenzelt
Muss ein lieber Vater wohnen.
Ihr stürzt nieder, Millionen?
Ahnest du den Schöpfer, Welt?
Such' ihn über'm Sternenzelt!
Über Sternen muss er wohnen.




(se va repitiendo y se expone en las distintas voces del coro)


CORO

¡Abrazaos, Millones de seres!.
¡Este beso para el Mundo entero!
Hermanos, sobre la bóveda estrellada
Habita un Padre Amante.
¿Os prosternaís, Millones de seres?
Mundo, ¿presientes al Creador?
¡Búscalo por encima de las Estrellas!
¡Allí debe estar su Morada!

(se va repitiendo y se expone en las distintas voces del coro)




14:00




SOLISTAS

Freude, schöner Götterfunken,
Tochter aus Elysium,
Freude, schöner Götterfunken!

CORO

(va repitiendo los versos anteriores)


SOLISTAS

¡Alegría, bella chispa divina,
hija del Elíseo!
¡Alegría, bella chispa divina!

CORO

(va repitiendo los versos anteriores)



16:41

CORO

Freude, schöner Götterfunken!

(se va repitiendo
entre las voces del coro)


CORO

¡Alegría, bella chispa divina!

(se va repitiendo
entre las voces del coro)


ANÉCDOTAS

Una obra tan famosa tiene una gran cantidad de anécdotas, así que repasaremos las más interesantes. Como punto de partida, decir que el mensaje intrínsecamente bueno de la Oda de Schiller ha sido utilizado tanto por el bien como por el mal.

UN MANUSCRITO MUY VIAJERO

A la muerte de Beethoven, su discípulo Anton Schlinder se quedó con el manuscrito de la Novena. En 1846 algunas partes pasaron a la Biblioteca Real de Berlín. En 1901 se consiguió reunir el manuscrito completo, pues algunas partes estaban en posesión de la editorial Artaria. En 1941, avanzando la II Guerra Mundial, se consideró oportuno dividirla en tres partes para ocultarla en tres sitios diferentes. Terminada la Guerra se produce una disputa sobre a quién le corresponde el manuscrito, hasta que en 1967 se soluciona la cuestión a favor de la Fundación de Patrimonio Prusiano, en Berlín Occidental. Tras la reunificación alemana, el manuscrito vuelve a separarse: su práctica totalidad se encuentra en la Biblioteca Nacional de Berlín, menos dos páginas del segundo movimiento, que se encuentran en la casa natal de Beethoven, en Bonn, y tres páginas del final, en la Biblioteca Nacional de París.

Con la caída del muro de Berlín quizás la Novena, salvando las distancias, vino a sufrir algo semejante al propio muro: el segundo fragmento más grande se encuentra expuesto en una urna de grandes dimensiones en Fátima, conmemorando el cumplimiento del Segundo Misterio, anunciando tiempo atrás en la villa portuguesa por la Virgen: la caída del comunismo y la conversión de Rusia al cristianismo.

OTROS MANUSCRITOS MUY VALIOSOS PERO NO DE BEETHOVEN

Inicio del cuarto movimiento
en el manuscrito subastado.
En 2003, la casa de subastas Sothebys (Londres), subastó en un alto precio un "manuscrito de la Novena". Se trataba de un manuscrito debido a un copista y no al propio Beethoven, pero con notas añadidas que, se decía, eran obra del compositor.

LA NOVENA EN TIEMPOS DEL NAZISMO 

Dentro de la propaganda nazi se incluyó la exaltación a Wagner, Bruckner y Beethoven. Hitler conmemoró la celebración de su cumpleaños en varias ocasiones con un concierto que incluyera la Novena. Esta labor le correspondía a la Filarmónica de Berlín con su director titular, Wilhelm Fürtwangler. El músico compareció en los Juicios de Nuremberg para declarar sobre su supuesta colaboración con el régimen nazi. Salió absuelto. Popularmente se dice que le salvaron unas imágenes en las que se ve limpiarse las manos después de haber saludado a Hitler. 

Hitler saluda a Fürtwangler al final de un
concierto celebrado en 1939.
La cuestión es más compleja: se consideró que el director, dado su prestigio, fue mimado por el nazismo para tenerle como imagen cultural del régimen. Ciertamente nunca acudió a actos del partido nazi ni nunca hizo el saludo fascista. Durante el exterminio, ayudó a huir a músicos judíos valiéndose de su libertad de movimiento, y en los últimos meses de la contienda hubo de huir a Suiza, pues un chivatazo le puso sobre aviso de que su nombre estaba en la lista de posibles integrantes de la conspiración que había intentado matar a Hitler meses atrás.

No obstante, no recuperó su puesto de Director de la Filarmónica de Berlín hasta 1951. En esos años le sustituyó un muy joven Sergiu Celibidache, un peculiar director del que hablaremos en alguna ocasión.



UNA NOVENA PARA LA REAPERTURA DEL FESTIVAL DE BAYREUTH

La polémica foto que comprometió a los nietos de
Wagner en el apoyo al nazismo.
El Festival de Bayreuth, inaugurado en 1876 para interpretar exclusivamente las obras de Wagner y que hasta hoy está a cargo de un miembro de la familia, también fue investigado en los Juicios de Nuremberg, junto con la familia Wagner, al haber sido importante centro de exaltación al nazismo. Resultaron absueltos, y los jóvenes nietos del compositor, Wieland y Wolfgang, tuvieron autorización para reabrir el Festival. En este caso, Hitler les había confiado un campo de trabajo en la propia ciudad de Bayreuth e integrantes del campo declararon que los hermanos trataron con dignidad a los que allí fueron destinados, sin trabajos forzados, torturas ni tratos inhumanos.

La reapertura tuvo lugar el 29 de julio de 1951, y Furtwangler dirigió la Novena con la Orquesta y Coro del Festival (formado, como es tradición, por los mejores miembros de las principales agrupaciones de Alemania). La obra había sido escogida por Wagner para inaugurar el Festival en 1876.

Este concierto de 29 de julio de 1951 fue la primera grabación que una casa discográfica realizó en directo para comercializar en disco (fue EMI) y hoy esta interpretación está considerada una joya artística.

Como signo de reconciliación entre la música de Wagner y el pueblo judío, en 1953 los nietos invitaron al compositor judío Paul Hindemith, perseguido durante el nazismo, a dirigir la obra como inauguración de la temporada. Sin embargo, en Israel sigue estando prohibido interpretar a Wagner.

Cincuenta años después de la reapertura, en 2001, Christian Thielemann, director de la Deustche Oper de Berlín, fue el encargado de conmemorar el aniversario.

LA NOVENA EN EL CINE

Dos ejemplos, uno muy habitual y otro no tanto. El primero es La naraja mecánica (Stanley Kubrick, 1972), en la que el protagonista, un delincuente, es sometido a un novedoso tratamiento que le hará aborrecer todo lo malo. El tratamiento consiste en ponerle imágenes de violencia mientras suena la Novena de Beethoven y se le suministra una sustancia que le provocará náuseas y dolores. Cuando el protagonista vuelve a escuchar la Novena, vuelve a sentir esa misma desagrable sensación.

La segunda es menos conocida. En Mr. Jones (Mike Figgis, 1993), Richard Gere interpreta a un hombre muy inteligente pero que sufre un trastorno bipolar. Cuando está en tratamiento, se le ocurre ir a un concierto de la Novena, y el resultado es bastante gracioso:


CELEBRANDO LA CAÍDA DEL MURO DE BERLÍN

Portada del disco de la grabación de esa Novena.
El día de Navidad de 1989 tuvo lugar la celebración de la caída del muro de Berlín con una Novena interpretada con músicos procedentes de diversas agrupaciones del mundo. El evento fue retransmitido en directo con pantalles en la plaza de la Gedaechtniskirche.

LA NOVENA PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

El 12 de enero de 2003, la Novena ingresó en la lista de Patrimonio de la Humanidad. Se trata de la segunda obra musical, después de La Pasión según San Mateo de Bach. El Anillo del Nibelungo de Wagner obtuvo, en cambio, el rechazo. A pesar de ser la obra musical más larga de la Historia, el tratarse de mitología germana y faltarle, por tanto, el carácter de la trascendencia, le hizo caer frente a las dos anteriores.